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Queridas Hermanas Teresitas, Grupos en formación y otros…

Recordemos agradecidas y agradecidos, en este día 11 de abril del año 2021, LA BENDICIÓN DE DIOS, siempre actuante en el ayer, en el hoy y en el futuro de nuestra historia congregacional. ¡BENDICIÓN DE GRATUIDAD! que nos   permite año tras año, celebrar con alegría, y al mismo tiempo, como EL DIOS PROVIDENTE, nos da la oportunidad de rememorar en esta fecha memorable, su protección, su cercanía, su presencia iluminadora en cada circunstancia,  en  el transcurrir existencial del amado Instituto, dándonos también, Su Espíritu y sus dones para realizar en la Iglesia, la misión evangelizadora,   al   través de las acciones  indicadas en nuestro Derecho Propio (Constituciones) y aquellas que señala una y otra vez más, el Santo Padre, el Papa Francisco, como urgentes, para realizar hoy en el mundo: 1)Misión de primer anuncio del reinado de Dios; 2) la nueva evangelización a quienes han recibido el primer anuncio; y 3) la acción pastoral en los lugares en donde se necesita fomentar el crecimiento en la fe hasta el punto que se multipliquen los agentes que sean testimonio creíbles  de las bondades del bautismo recibido, volcadas  estas bondades, en abundantes misioneros, siempre en salida, para que Cristo sea creído  y  su reinado sea extendido por el mundo entero.

11 de  abril de 2021 lleno de contrastes: bendiciones de Dios sin cuento, dolores y sufrimientos redentores; consecuencias no muy agradables de la pandemia que no respeta culturas, edades, condición social alguna; pero  también, oportunidad de reflexión, espacio sagrado para el silencio, el cambio, la transformación, el compartir, la unión, la contemplación;  ocasión para:  experimentar la paz que trae la cercanía con Dios y con los hermanos, para el disfrute de las bondades de la interioridad; tiempo para darle  mayor valor y solidez a la fraternidad, al encuentro con el otro, sin mezquindades; momentos de calma para sentir y experimentar la actuante presencia de Dios y para escucharle su paternal invitación de afianzar la fe en Él,  de  atender su constante  llamado a la conversión,  y a dejarse amar , y desde ese amor, amar a todos los hermanos, sin distingo alguno.

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