
Por: Sargento Jhon Machado
Todo inicia el 1 de Agosto en el aeropuerto el Dorado de Bogotá a las 03:00 p.m.; cuando se paraliza el mismo; no por mal tiempo, protesta, amenaza terrorista u otra actividad a la cual nos hemos acostumbrado en nuestro país; debido, al arribo a Colombia de las RELIQUIAS DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS; las cuales eran esperadas por un grupo de personas (Laicos, Sacerdotes y autoridades) de diferente condición y posición; en el salón presidencial, inicia a cumplirse uno de los grandes anhelos de la flor más exquisita del Carmelo.
Se empieza a vivir una gran experiencia de Iglesia bajo el lema: “Santa Teresita en Misión de Paz por Colombia”; el cual se convirtió en una letanía predilecta durante el recorrido; permitiendo desde su inicio recibir una lluvia de gracias materiales como espirituales; pero creo que me estoy adelantando demasiado.
Durante los traslados y estadía en la Capital; se percibió que la fuerza, no sobrepasa el amor de Dios y que además se puede combinar con ternura, al observar un grupo imponente de Policías que arrojaban Pétalos de Rosa al paso de las reliquias.
Se da el primer milagro, me permiten acompañar las Reliquias por el país, sin ningún problema y sin trámites previos cumpliéndose en estos momentos las palabras de San Pablo: “A los que eligió los justificó”.
Al continuar la peregrinación el primer sitio donde se llegó fue a Tumaco, lugar en el cual le tenían un recibimiento muy especial a la Santita, con cánticos propios de la zona (Arrullos), que clamaban por una justicia, una equidad y una presencia más activa del Estado en esta zona. — pude comprender efectivamente el abandono al que se ha sometido a este pueblo.
En esta Diócesis también pude presenciar el primer capricho de Teresa; al ingreso a la Cárcel de Bucelli (Tumaco), ya que el sitio previsto para la entrada de las Reliquias no cumplía las dimensiones para el introducción de la misma, por lo cual se tuvo que romper el candado de la puerta principal.
Siguiendo nuestro recorrido hacia la Diócesis de Ipiales, fuimos interceptados por campesinos de la región, quienes de diferente forma rendían tributo y honor a la Patrona de las Misiones. Es de anotar que durante el trayecto observé caras de asombro, tristeza y dolor por ser una zona víctima de la violencia y de los actores armados del conflicto interno.
Al llegar a la Diócesis de Ipiales encontré a un Pastor sencillo y humilde que conoce a su rebaño, el cual aprovechó las reliquias de Santa Teresita para hacer visita pastoral y misión al mismo tiempo; cada lugar visitado daba lo mejor de sí y de su comunidad (Dramatizados, Lecturas Biográficas, Catequesis etc.), posteriormente pasamos a la ciudad de Pasto donde el Espíritu del Señor comenzó a conceder bienes.
Es de aclarar que durante este trayecto fuimos acompañados por hombres profesionales y de fe, de diferentes grados pertenecientes a la Policía Nacional.
Al llegar al Putumayo escuché una frase impactante: “Hay que orar para que se acabe la corrupción que es el principal flagelo que azota a nuestras instituciones”. Y como cae de bien actualmente........
Después de iniciar un viaje a las 05:00 a.m. desde Sibundoy llegamos a Cali, pasando por Popayán y el municipio de Tunía (Cauca); sitio que al parecer iba a ser tomado por la subversión mientras los residentes estaban en las afueras esperando la reliquias; pero como los designios de Dios son impredecibles; Teresita entró al pueblo de forma triunfante; evitando los planes trazados por los actores del conflicto armado ,(testimonio de residente de Tunía, posteriormente contado en la ciudad de Palmira).
Retomando de nuevo nuestra llegada a Cali, puedo afirmar que fue desbordante en feligreses y fuerza pública, en una sola noche desfilaron por un Santuario 15.000 personas y 497 uniformados de la Policía Nacional que dejaron su sello, en la urna que contenía las reliquias de Santa Teresita; puesto que quedaron cautivados por el “Camino de la Infancia Espiritual” de aquella –Teresita del Niño Jesús- que depositó su confianza y su amor en Jesús.
Poco a poco fue avanzando el tiempo y nos encontrábamos en Ibagué donde pude comprender que Jesús tiene palabras de vida eterna: Bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos (Mateo 5,3); así lo experimenté en una capilla de latas, pintada de blanco y Teresita sobre el piso (La Tierra), e imagínense cómo lucía de espectacular la Doctora de la Ciencia del Amor en medio de los empobrecidos, los excluidos y los ignorados.
Al llegar a Antioquia la Superiora de un convento manifestó: “Teresita ya hueles a trapiche, ruana y carriel; en una palabra, ya sos paisa” y con esta indumentaria (antes mencionada) comenzó a realizar su recorrido por la tierra del fríjol y la arepa.
En la tierra del trabajo Pastoral de Monseñor Miguel Ángel Builes (Santa Rosa de Osos) visité la cárcel donde compartí la Eucaristía con 106 reclusos, 2 sacerdotes y varias religiosas Misioneras de Santa Teresita, sentí una experiencia de perdón y vida catequética al llevar las Reliquias a dicho sitio y escuchar a un preso estas palabras: “Somos presos en el cuerpo, pero libres en el espíritu y en el amor”, sentí en esos momentos que los reclusos decían interiormente: “Socórrenos Señor, que nos hundimos” (Mateo. 8, 25).
Al llegar a Quibdó aprecié que a pesar de ser un pueblo tan pobre materialmente son ricos en Fe con corazón sencillo y humilde que entienden que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida.
En la Costa Atlántica y los otros sitios de Colombia quedé convencido que debemos vivir “El tiempo de los Signos y no los Signos de los tiempos”.
En uno de los últimos sitios visitados por Teresita sentí que es urgente proclamar el Evangelio desde las raíces de cada comunidad; es hora de dejar de ser espectadores en los lugares en donde la presencia del Estado es mínima, debemos ser Profetas, apóstoles y misioneros.
A los misioneros que están en terrenos difíciles no desfallezcan ya que “El Espíritu se une a nosotros para testificar que somos hijos de Dios; y si somos hijos de Dios, también somos herederos: herederos de Dios y Coherederos del Éxito; si padecemos con Cristo, seremos glorificados juntamente con Él. (Rm 8, 16-17).
Para terminar, comprendí que la Paz nace del Corazón del hombre, y nos exige a todos cambiar las armas bélicas por la oración; es hora de creerle a Dios, es hora de buscar la Santidad a través del:
Como conclusión final de la visita de las Reliquias de Santa Teresita, puedo decir que la Santidad es posible en la medida en que volvamos a Dios, el cual nos acogerá como un Padre Misericordioso, esto lo alcanzamos a través del ascensor del Padre que es el abandono en las manos Jesús y de la iluminación constante del Espíritu Santo.
Terminaré diciendo: “Santa Teresita del Niño Jesús” “Ruega por nosotros”.