
Después de tres meses de labor, hago entrega de los testimonios escritos por algunas de las personas que sintieron en sus vidas el “paso” de las Reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús.
Este trabajo se realizó a petición de Mons. Guy Gaucher y de la Sra. Fabiola Duez, con el propósito de recoger las “florecillas” (gracias y favores) que Santa Teresita derramó a lo largo y ancho de nuestra patria, para escribir un libro.
En mi labor de “jardinera” de Santa Teresita tuve la gracia especial de hablar con algunas de las personas que escribieron sus testimonios. Su rostro refleja paz, felicidad, amor...Al recordar su encuentro con las Reliquias de Teresita, aún sienten la emoción de ese momento, los ojos se les ilumina con un brillo especial y alguna que otra perla brota de ellos. Es el amor que aflora desde sus corazones, la paz, la gracia derramada por la Santita de Lisieux y recibida por un corazón sediento y necesitado de Dios.
Al iniciar esta labor, dije: “Teresita, si quieres el libro, facilita las cosas..., mira tengo las manos atadas y vacías” y siento que ella fue quien me guió hacia estas personas, un recuerdo, una idea en medio de la oración, un “estar” en el momento, un pensamiento, fueron las “ayudas” que ella me dio para llegar a ellas y lograr los testimonios.
Se enviaron cartas - la misma que adjunto - a la mayoría de las Diócesis, Parroquias, Comunidades Religiosas, Monasterios, donde estuvieron las Reliquias.
Sabemos que todos los que se acercaron y pidieron con fe y aún sin ella, sin conocer siquiera a Santa Teresita (como el relato de Villa de Leyva), recibieron gracias y favores especiales, pero sólo “uno” quiso contar la experiencia maravillosa del actuar de Dios en sus vidas, por intercesión de Santa Teresita.
Quiero presentar a Dios Padre, este “trabajo” (no mío, sino del Señor y de Santa Teresita) como un ramillete de acción de gracias en nombre de “los diez que fueron sanados” . Me mueve un sentimiento de amor y gratitud a Dios, a Santa Teresita y a todos aquellos que hicieron posible este trascendental acontecimiento para nuestra Iglesia en Colombia.
Deseo responder con esto al pedido que hicieron aquellos de quienes tanto recibimos, en nombre de la Familia Carmelitana y de la Patria entera. No fue fácil, pero... día a día pude sentir “la mano de Teresita, guiando mis pasos”, se hizo todo lo posible y no se ahorró ningún esfuerzo para lograrlo, y a pesar de esto me embarga un sentimiento de tristeza,... se pudo o debió hacer más? O es sólo esto lo que Teresita quiere? Sea Dios quien mida esto, no por los resultados, sino por el amor y la intención con la que se hizo.
Agradezco el apoyo brindado por el P. Jaime Alberto Palacio – Superior Provincial de la Orden de Carmelitas Descalzos en Colombia – de la Madre Aminta Gómez Vega –Superiora General del Instituto de Misioneras de Santa Teresita del Niño Jesús – y del apoyo a la distancia del P. Liomer Vásquez Díaz – Coordinador de la visita – de la Hermana Sor Mary Suárez , que me facilitó el tiempo y las condiciones hacer realidad este proyecto, y de todos aquellos sacerdotes, religiosas y personas que respondieron y se hicieron eco de este pedido, brindando su apoyo y colaboración para reunir estos testimonios. Sea para gloria de Dios. Y Santa Teresita los recompense abundantemente con gracias de santidad.
Fraternalmente, Frida Arellano T, Misionera Teresita.