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Experiencias Gozosas

Siendo novicia de experiencia, me gozo de ser Misionera Teresita, pues descubro que desde antes que naciera Dios me conocía y me consagró, me preparó unos padres Y una familia llena de amor para que me recibiera y Dulcemente me fueran orientando hacia el Bien.

Él siguió acompañando mi infancia, en la inocencia y la alegría de crecer en medio de la naturaleza; Luego en los primeros años de mi juventud vivida en la sencillez, la libertad y la aventura, iba enamorando mi corazón y acercándome al suyo.

A  los 18 años en un flechazo certero, me arrebató del seno de mi hogar para hacerme florecer en terreno fértil, en el seno de mi Madre Congregación… No ha dejado de fortalecerme y acompañarme en mis primeros pasos y de acrecentar aún en los momentos de dificultad.

Doy gracias a Dios por haber inspirado a nuestro Padre Fundador la fundación del Instituto quien acucioso nos forma para   partir luego quemadas de celo a clavar por el mundo la cruz; también por quienes lo han dirigido desde el gobierno general a través de las distintas épocas, ya que son las que directamente custodian la fidelidad al carisma y sobretodo se interesan por permitir y animar a otras a engrosar nuestras filas.

Hoy con el gozo de ser Misionera Teresita digo: «es imposible conocerlo y no amarlo, es imposible amarlo y no seguirlo, después de que Él ha enamorado mi corazón, me es imposible decirle que no y tampoco puedo quedarme yo sola, ocultando la alegría y la gratitud de ser novicia en esta Amada Congregación»

Ana María Giraldo Macías.

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