Remembranza de un Natalicio...

Celebrar  el día del nacimiento de un ser humano es celebrar  la fiesta de la vida como el mejor regalo de Dios Creador, que en su Hijo Humanado se hace carne para la salvación del hombre. La Escritura nos dice que Él es Camino-Verdad-Vida,  por eso bendecimos al Padre por el don de su Hijo Jesucristo, rostro humano de Dios y rostro divino del hombre.
Pues bien, Monseñor Miguel Ángel Builes Gómez recibió de Dios el regalo de la vida, gracias al concurso de sus Padres Don Agustín y Doña Anita, fieles creyentes de las leyes divinas y que quisieron  enriquecer su vida matrimonial con el segundo de los hijos de esta familia cristiana,  su nacimiento alegró a sus progenitores y allegados, el 9 de septiembre de 1888, en la vereda La Montañita del pueblo antioqueño de ancestros católicos ,Don Matías.

La vida del niño Miguel Ángel venía ,en los designios de Dios,  cargada de semillas de múltiples facetas que fueron perfilando una personalidad de talla gigante: vida natural, vida de gracia, vida de santidad, vida de misionero, vida de fundador, vida de asceta, vida de ministro del Altar, vida de Pastor, vida de visionario, vida de  profeta, vida de santo canonizable y otras vidas más; no son vidas independientes sino destellos variados de una sola vida pletórica de  bendiciones que se plasmaron en realidades humano-divinas pues estaba dispuesto por el Altísimo enriquecer esta persona de carne y hueso ,para realizar su obra de arte, pues él se complace en hacer lo que quiere con sus criaturas, lo que es de su beneplácito.

Este hálito de Dios, este soplo divino plasma la vida de Miguel Ángel en la integralidad del ser que nace, crece, se fortalece, madura, fecunda y da frutos opimos a su debido tiempo, para que otros muchos disfruten los beneficios de una existencia tejida con amor desde la eternidad; vida, asida de la mano paternal de Dios y con  Él hacer historia de evangelio en la Iglesia con el anuncio, con la  denuncia y con el profetismo. Este fue el itinerario  trazado por el plan divino para Miguel Ángel.

El don de la vida como ya se dijo y se seguirá diciendo, es un milagro divino,  es pura gratuidad de Dios. Los padres de Miguel Ángel como muchos otros son portadores de este don inigualable. De una u otra forma ellos, la reciben, la cuidan, la cultivan, la defienden, la protegen, la exaltan , la valoran, la dignifican, la hacen trascender hasta llegar al punto de origen: ¡DIOS!

También podemos decir que la vida de Miguel Ángel es un tejido de filigranas de amor y de cruces, de abundancia y de pobrezas, de sueño y de realidades, de admiración y de contradicciones, de sencillez y de honores, de misticidad y de luchas, de logros y de fracasos, de abajamiento y de ascensiones, de despojo y de riquezas, de  lágrimas y de sonrisas,  de humanidad  y de divinidad;  todas estas razones por las que jubilosos festejamos el natalicio de un hombre forjado por el Artífice divino que quiso hacer de su vida un mensajero de paz y d evangelio en todos los lugares del mundo, en las islas más remotas y hasta los confines de la tierra.

Unidos de corazón te cantamos este sencillo poema:

 

Miguel Ángel Builes Gómez:
naciste en la Montañita
tierra olorosa a verdor
entre luces fulgurantes
que estremecen los montes
del  pintoresco lugar
que bordea a Don Matías                                          
pueblo de ancestros cristianos
y de presagios divinos.

Llegaste al hogar Builes Gómez
Una noche septembrina
Como primicia celeste
Que presagia una misión
Pues con el paso de los años
Demostrabas ya el perfil
Del joven predestinado
A subir hasta el Altar
Como sacerdote de Cristo

Y tu vida fue creciendo
En virtud y madurez
Consciente de los carismas
De pastor y fundador;
Serviste a la Iglesia
Con  entereza y pasión
Para salvar muchas almas
Que vagan en las tinieblas
Sin Dios, sin fe y sin amor.

Emprendiste la carrera
De  atleta listo y veloz
Con las cuatro fundaciones
Que son  tu corona y honor
Ellas siguiendo tus huellas
Van sembrando el evangelio
Los mundos que tú soñaste.
Alegres y generosas
Con su vida y la Palabra
Dan a Dios gloria y honor 

Agradecemos nuevamente
La gratuidad de mi Dios
Que derramó en ti  a plenitud
Los  dones de su bondad
Disponible tú supiste emplear
Buscando por muchos medios
La gloria de Dios en todo,
La salvación de las almas
Y la propia santidad.  

Haz de tu hijos queridos
Corazones bien dispuestos
Para luchar contra el mal
Esparcido por  el mundo
Agobiando los espíritus
De los hombres que se mueren
Sin conocer a mi Dios
Porque  hay pocos evangelizadores
Que anuncien la salvación.

 H. Rosamlem. Diciembre 10 de 2007

 

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