Artículo 5 - 20  AÑOS  EN  WANSOKOU

Este año estamos celebrando con gran regocijo y gratitud a Dios un acontecimiento que hace eco en la historia de la Iglesia de Benin, más concretamente en la diócesis de Natitingou y en el corazón de cada una de las hijas de Monseñor Builes, las Misioneras Teresitas. Son 20 años de PRESENCIA MISIONERA en Wansokou, primera fundación del Instituto en el continente africano.

20 años llevando adelante un gran sueño misionero, el sueño de "hacer CONOCER y AMAR AL AMOR" según expresión de nuestra Patrona, Santa Teresita del Niño Jesús. Hace 20 años que los habitantes del lugar recibieron por vez primera a las misioneras extranjeras
« Ipuro » las blancas.

Es verdad que para la mayoría de personas africanas los números, las fechas o los detalles no tienen tanta importancia. Muchos no saben qué día nacieron y otros ni siquiera el año.

Bodas de esto o de aquello son conceptos extraños e importados que no impresionan demasiado. Para ellos que sean 10, 20, 25, 50…al fin de cuentas el tiempo pasa a prisa, la vida se va haciendo de momentos duros y difíciles y de alegrías compartidas, pero lo que sí tiene mucho peso es la VIDA y las diferentes etapas que se van superando para alcanzar la madurez y la sabiduría de los ancianos. Tradicionalmente para el africano no es por los años que se reconoce la madurez de la persona, es más bien la fidelidad a los preceptos, costumbres, ritos, y ceremonias que caracteriza a cada etnia o raza.

El hecho es que un 25 de septiembre de 1987 por vez primera llegan a Wansokou nuestras hermanas cargadas de optimismo, fe, alegría y con un corazón repleto de esperanza! dando respuesta al llamado de la Iglesia Latinoamericana que en ese entonces pedía insistentemente « DAD DESDE VUESTRA POBREZA » y fue así como pasando fronteras las Misioneras Teresitas llegan a este « petit village »(Pequeño caserío) perdido detrás de la montaña del Atacará. A la llegada de las hermanas Wansokou no era parroquia aún.

Hace 20 años que nuestro Instituto plantó sus tiendas entre estos hermanos WAAMA, NATEMBA, DITAMARI sin olvidar el pequeño resto de la etnia Pheul. Desde entonces hemos visto amanecer y anochecer, sembrar y cosechar, nacer y morir…Cuántas hermanas que han pasado dejándonos la huella de su testimonio, de su buena voluntad, de sus deseos, ilusiones y de sus pobrezas e impotencias…cuántos esfuerzos de adaptación a estas culturas, de aprendizaje de la lengua…cuánto amor, cuántas alegrías, cuántas iniciativas para llegar al corazón de los niños, de los jóvenes, de los adultos y ancianos que aún desconocen a Jesús el Salvador. También cuántos momentos de soledad, de cansancio, de incertidumbre, sacrificios ocultos hasta dar la vida como el caso de nuestra hermana Inés Elena.

Como dice un proverbio africano: « Petit à petit l’oiseau fait son nid » (poco a poco el pájaro hace su nido) y es verdad pues para el Misionero nada está hecho ni determinado, cada experiencia es fuente de riqueza espiritual y de proyección misionera. De muchas maneras el Dios de la Vida ha hecho camino de Salvación con nosotras y con estos hermanos quienes llevando ese sentimiento religioso tan arraigado en sus corazones no habían tenido la oportunidad de encontrar, conocer, amar y servir al que vino para que tengamos Vida y Vida en Abundancia.

Cuando miramos el pasado con sentimientos de gratitud a Dios nos quedamos
« maravilladas » de las grandes proezas que ha obrado en estas comunidades que poco a poco se han ido abriendo de manera admirable al mensaje liberador del Evangelio aún cuando la ambigüedad de la tradición se convierta para muchos de ellos en sufrimiento y conflicto…pues nadie puede servir a dos señores.

Dos pilares bien fundados han sido la base sólida de la presencia misionera en este lugar:

El Anuncio Explícito de Jesucristo - Primer Anuncio
La Promoción humana.

Para llevar adelante estos dos aspectos hemos tenido desde el origen el aporte valiosísimo de un gran grupo de bienhechores fieles y orgullosos de poner un granito de arena en la construcción del Reino entre los más abandonados y vulnerables como son estos caseríos en los que la civilización llega a paso de tortuga y otras a paso de camaleón.

El Anuncio de la Palabra y el proceso de inculturación se ha hecho posible a través de estructuras como:

El Internado San José: quien acoge muchas niñas que vienen a la escuela y que son de caseríos lejanos, son de diferentes etnias, lo que nos proporciona un terreno estupendo para trabajar con ellas valores como: el respeto mutuo, la fraternidad, la tolerancia, el trabajo, el estudio, la responsabilidad, la higiene, el compartir, la aceptación en la diferencia de dialectos, expresiones culturales y formas de acoger la vida…ante todo es bonito verlas crecer en ese ambiente de familia. Tienen muy marcadas las diferencias étnicas y en eso también han aprendido a valorar la persona como tal y no por las cicatrices que llevan en el rostro y que las catalogan de ésta o de aquella etnia.

El Centro de Formación Femenina : Cada año da sus frutos y entrega a las comunidades jóvenes bien formadas no sólo en corte y confección, sino ante todo jóvenes con liderazgo, dignidad y capacidad de ver la vida con esperanza y alegría. Es notorio el progreso que esas jovencitas hacen en tres o cuatro años de formación…algunas llegan muertas de miedo, inseguras, tímidas y con traumas familiares y terminan siendo niñas llenas de entusiasmo, sin temor a expresarse, sabedoras que en la sociedad y en la familia su rol es complejo y lleno de significado. Todas ellas empiezan el catecumenado y se bautizan, lo hacen por decisión propia y en libertad.


El Dispensario: Acoge y sana con amor a todas las víctimas de las mil y una enfermedad que ataca a esta pobre gente porque a decir verdad aquí si que sobra de qué morir.

Escuela: Hace un año la Parroquia inició una Escuela Primaria como respuesta a la necesidad de formar a la niñez con criterios evangélicos y con solidez académica, pues el estado a pesar de los esfuerzos que hace por la Educación no ha logrado gran cosa. La Escuela fue creada por los padres Italianos de San Severo con la ayuda de sus bienhechores, la dirección la lleva una de las hermanas.

Uno de los aspectos en los que se ha trabajado fuerte: Es la formación de comunidades cristianas y la formación de líderes animadores y catequistas. Ha sido un trabajo en conjunto y muy bien coordinado con los padres y ha dado muchos frutos aún cuando estemos lejos, muy lejos de alcanzar los objetivos previstos pero damos gracias a Dios que no se cansa de llamar, estimular y de comprometer a sus hijos e hijas en la tarea de construir la Paz, el Amor, la Justicia…

Muchos otros proyectos y realizaciones nos han permitido un compromiso efectivo y real en la misión.

Hemos querido compartir con cada una de ustedes queridas Hermanas en esta fecha significativa, OREMOS por esta misión bonita, difícil y que nos abre puertas para seguir dando desde nuestra pobreza. Estamos muy contentas al saber que Dokope Beatrice, niña de Wansokou, hija del primer catequista del lugar y formada en el Internado inicia su formación en el prenoviciado San Francisco Javier de la Delegación. Es una manifestación del amor de Dios y motivo de fiesta pues los frutos se van viendo….BRINDEMOS YO TAMBIEN TUVE 20 AÑOS!

Fraternalmente sus hermanas: Beatriz Chavarría, María Sucunuta, Graciela Silva, Luz Aleyda Serna y Erika Gutiérrez.

 

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