
Este es lema que iluminó el IV Congreso de Pastoral Juvenil Vocacional y donde tuvimos la oportunidad de reflexionar con el tema: Cultura Vocacional y discipulado como itinerario vocacional.
De ese Congreso les quiero compartir, algunas conclusiones
SER ACOMPAÑANTE: UN COMPROMISO, UN PROBLEMA!
Una nueva época, una nueva historia y un nuevo mileno que se nos abre ante una crisis frente a los procesos de acompañamiento. Surgen un sin número de preguntas:
A largo de las últimas décadas nos estamos enfrascando en situaciones que nos han venido generando un problema frente a un proceso de buscar quién se le mide a acompañar a otros en su crecimiento espiritual o en su discernimiento vocacional. Muchas de nuestras tareas de selección de quién va a acompañar a otros en su crecimiento vocacional se ven abocadas a ver cuán grande es el modelo de quien acompaña, su perfil, su identidad, qué es lo propio del acompañante y hasta dónde va su competencia para permitir al aspirante una respuesta fiel. Desde este ángulo se ve la urgencia de asumir este ministerio pastoral como un compromiso que se ejerce a nombre de la Iglesia y que ha de llevar al aspirante a reconocerse como llamado a asumir en su vida el estilo propio de Jesucristo, el estilo del Evangelio.
Se nota una cierta apatía a medírsele a la tarea de acompañar, quizá por el supuesto que ha ido creciendo en nosotros sobre los modelos de acompañamiento. A veces, creo yo, nos hemos visto abocadas a una crisis en el acompañante por las exigencias que el mismo sistema nos crea. Mas, cuando nos vemos lanzadas a una tarea de la que poco conocemos o de la que tenemos que ir aprendiendo a lo largo de camino.
Hoy pocos se le miden a acompañar a otros o no saben hacerlo, o no pueden hacerlo, o no quieren dedicarse a esta tarea fundamental, pues cada día el mundo nos esta exigiendo una permanente formación en este aspecto, no sólo escudriñar lo que las ciencias humanas nos aportan, sino también la urgencia de asumir un estilo de vida que brota de la espiritualidad del Evangelio. Se nos está exigiendo más coherencia y hasta qué punto estamos dispuestos a violentarnos en esta solicitud para motivar a otros en esa respuesta coherente? El Evangelio es novedad y acompañar es asumir esa novedad.
“Quien ha oído una particular llamada para seguir al Señor en una vida totalmente dedicada a El, está, también, particularmente llamado, todo sin excepción alguna, a testimoniar la belleza del seguimiento.
Sabemos cuán difícil es hoy esta propuesta y cuán halagadora la tentación del desaliento cuando el trabajo parece inútil. La pastoral vocacional constituye el ministerio más difícil y más delicado. Pero también queremos recordar que no hay nada más a propósito que un testimonio apasionado de la propia vocación para hacerla atractiva. Nada es más lógico y coherente en una vocación que engendrar otras vocaciones. Quisiéramos recordarles que sólo un testimonio coral hace eficaz la animación vocacional, y que la crisis vocacional va unida, ante todo, a la falta de responsabilidad de algún testigo que hace débil el mensaje.
En una Iglesia toda vocacional, todos son animadores vocacionales. Dichosos, si saben decir con su vida que servir a Dios es hermoso y satisfactorio, y descubrir que en Él, el Viviente, se esconde la identidad de cada viviente.
Animo, Cristo Amigo cuenta con cada una de nosotras, pero a su vez nos exige...
Hna. Gabriela Martínez G.
Misionera Teresita
Animadora de la PJVM provincia San Francisco Javier