
La IDENTIDAD VOCACIONAL está escrita en la misma perdona llamada, porque la Vocación es don del Señor dirigida a la conciencia más profunda de cada hombre o mujer que Dios ha elegido y destinado a una misión específica. Nuestra índole propia, lleva consigo un estilo particular de santificación y apostolado. Nuestro Carisma de Misioneras Teresitas, determina las notas características que nos dan cierto “perfil”, distinguiéndonos dentro de la Iglesia.

Exige conversión progresiva, como capacidad de coherencia con los propios principios libremente elegidos y los medios que la Congregación nos ofrece. Exige fidelidad al Evangelio, a la Iglesia, así misma, al hombre de hoy al cual hemos sido enviadas para anunciar la Buena nueva del Evangelio.